domingo, 22 de enero de 2012

Qué difícil es querer y no dejarse querer. Pensar que hacemos lo correcto por huir de lo que realmente queremos. No todos los días aparece alguien en tu vida dispuesto a dar todo y más por ti. Lo deseamos, deseamos con todas nuestras fuerzas que eso pase, pero somos unos ciegos, ciegos o egoístas y avariciosos. Cuando aparece, no nos damos cuenta de que está ahí, y de todo lo que hace por nosotros, y si nos damos cuenta, siempre nos parece poco y siempre queremos más. Nadie dijo nunca que darlo todo por una persona implicaba unas condiciones perfectas. Malditas condiciones que nos hacen menospreciar lo que tenemos en nuestras narices. 
Lo bueno es que a lo largo de los años, uno se da cuenta de todo lo que ha dejado escapar por no ser perfecto, por no tener las condiciones perfectas. Uno se da cuenta de que lo más perfecto que te puede pasar es disfrutar de la imperfección que alguien te pueda regalar. 
Yo, por ejemplo, me he podido dar cuenta de que no quiero un amor perfecto, no quiero un galán de Hollywood que me trate como a una reina, ni un perfecto idiota con el que nunca discutir. Yo quiero fallos, yo quiero errores, yo quiero pruebas de que es de verdad. ¿O es que acaso nos hemos olvidado de la mejor parte? Cada fallo, cada error, y cada problema de una relación, tiene su función, y no es otra que la de mejorar. No nacemos aprendidos, vamos aprendiendo a ser mejores personas al corregir nuestros errores. Y cuando estás con alguien, no es para menos, al contrario. Tienes a alguien que te ayuda a ser mejor, alguien que trata de entenderte. Y como bien dije, muchos no se dan cuenta de lo que tienen en sus narices, y prefieren quedarse solos, a apoyarse en alguien y ser mejor persona. Que ya no se trata de mejorar por nadie, sino por uno mismo. Que ya no solo es querer, que también hay que dejarse querer.

martes, 1 de noviembre de 2011

Y una vez más... de vuelta a esa maldita cama, tan fría y vacía... inmensa! como cada uno de mis días... de las noches no tengo quejas.. al menos en ellas puedo soñarte, y ya ves, soy así de conformista... aunque no sabes lo que daría por esconderme bajo las sábanas de tu cama y acurrucarme a tu lado para despertarte por las mañanas llenándote de besos y caricias.. 
Y sí... ni 24 horas hace que no te veo... y yo ya te echo de menos... también influye el mes y 2 días que estaré sin la esperanza que brilla en tus ojos, sin enredarme en tu pelo, sin tus dientes clavados en mi cuello... maldita sea.. te quiero aquí, y ahora, y cada uno de los días que nos otorgue nuestro destino, que hace lo que le viene en gana... que injusto cargar con esta asquerosa distancia... Menos mal que está tu sonrisa para recordarme cada día el por qué la aguanto! 

lunes, 17 de octubre de 2011

Tú el futuro, yo el presente

Maldito miedo que se contagia con tanta facilidad, tú que temes al dolor, yo, que ya lo tengo superado, temo a no estar a la altura. Y cada vez me hago más pequeñita. ¿Y si no soy suficiente? ¿Y si no merece la pena arriesgar por mi? ¿Y si es cierto que acabaré haciendo daño a quien ahora quiero cuidar? No me lo perdonaría nunca... Pero ¿a caso soy la única que odia quedarse con el "y si..." en la cabeza? 
Somos tan jodidamente opuestos... tú con tus normas y principios, con tu manía de organizar todo, con tus pies clavados en tierra segura... yo con mis ganas de arriesgar, con mis impulsos y mi manía de improvisar... tú el futuro, yo el presente... presente que no viviremos por miedo al futuro, futuro que nunca tendremos por no pensar en el presente.. y todo quedará en el pasado acompañado de un "Y si... ¿qué hubiera pasado...?" 



viernes, 23 de septiembre de 2011

Y otro día más la misma mierda. Yo me quedo parada frente al reloj rogando que los interminables segundos pasen, que si no tengo tus manos sobre mi piel, se me perfora el corazón, que no encuentro cosa más bonita que observar que tus ojos clavados en los míos, que no hay melodía más apropiada que tu voz susurrando mi oído...

domingo, 12 de junio de 2011

No puedo creerlo, cuando ya creía que eras agua pasada, que te había olvidado, me topo con una vieja foto nuestra. Se me paraliza el cuerpo, se me olvidan las palabras y el corazón me va a mil. Entonces me doy cuenta de que sigo añorando tus miradas y tu voz, de que aún echo de menos los lunares de tu cara, tu pelo alborotado y cómo se ponían rojas tus orejas. ¿Es que no se acabará nunca este sentimiento? Me es imposible no pensar en el "qué hubiera pasado" y en el "y si...". Desgraciadamente siempre hay algo que me lleva de vuelta a ti, a recordar tu aroma, y nuestros largos silencios contemplando la luna. Cómo olvidarlo, si me acostumbre a ti, con tus imperfecciones, que te hacían aún más perfecto. Hasta que todo se volvió negro.  Y hoy, he encontrado la respuesta a mi eterna pregunta: 
- ¿Por qué no puedo olvidarte?
- Porque nunca quise hacerlo, tú me obligaste.

domingo, 5 de junio de 2011

Nunca nada es suficiente

Después de mil tropiezos,
de un buen puñado de besos
que chocan contra mi boca
ya un tanto rota,
abro los ojos y miro al nuevo día,
con mi alma al diablo mil veces vendida,
y pienso en el futuro
y aunque no tenga un puto duro,
busco esa droga que esconde el ser humano,
esa que igual que te la da, te la quita de las manos,
recorriendo infiernos
buscándola de cuerpo en cuerpo
esperando esa caricia
a la que sin quererlo te envicias,
y aparece, una y mil veces,
y cuando te has vuelto un puto yonki de su amor,
de su boca solo sale un adiós,
y vuelvo al punto de partida,
con el alma de nuevo herida.
Nunca nada es suficiente,
no sé ser demasiado inteligente,
no sé ser una diosa en la cama,
ni preparar desayunos al despertar,
no quiero ser tu ama,
ni hacerte desesperar,
no busco la relación perfecta,
y lo siento si me afecta,
duele despertarse sola
en esta cama que me ahoga,
que me queda grande ser perfecta,
que no siempre soy la alegría de la huerta,
pero quiero querer hasta que duela,
hasta que me sienta como un ave que vuela,
pero nadie por mi vela,
no soy suficiente,
es mi defecto más creciente,
y no sabes como se siente,
saber que nunca seré la única,
que bagaré siempre bajo esta túnica
de eterna soledad,
que me condena a darme cuenta de la única verdad,
que se acabó, que todo llega a su final,
amarga soledad.

viernes, 3 de junio de 2011

Y amaneció...







Amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto,
por la puerta del balcón, el pelo al viento
diciéndome adiós, porque decidió
que ya estaba hasta las tetas
de poetas de bragueta y revolcón,
de trovadores de contenedor.